ETHAN – “RESURGIR”

portada

Por fín, el 1 de Noviembre, se puso a la venta en nuevo disco de ETHAN… “RESURGIR”.

Ya con el disco entre mis manos, que los “crowfundingueros” hemos recibido de propia mano de la banda, me dispongo a escribir esta crítica que me quema en los dedos desde que escuché por primera vez estas canciones, y que necesito plasmar cuanto antes.

Debo confesar que esperaba con ansiedad este primer “long play” de ETHAN, que se ha hecho de rogar. Un EP (“El Despertar del Ser”), un DVD en directo (“El Despertar del Ser Live”), un single de dos temas (“Mi Amado Mal”), y un DVD escenografiado, y en estudio  (“Enraethando”), son los largos preliminares que han desembocado en este primer disco de la banda.

nota-de-prensa-copia

Tras “El Despertar Del Ser”, cuya calidad me conquistó, esperaba algo del mismo nivel, en el mejor de los casos. Cual no ha sido mi sorpresa al echarme al oído esta magnífica obra de arte que es “RESURGIR”. Un disco sobresaliente, que cubre un espacio vacío en el panorama metalero y roquero español. No había nadie en nuestro país (al menos que yo conozca) que hubiera creado un trabajo progresivo, del nivel creativo y técnico de este primer disco de ETHAN.

Los que hemos disfrutado de ETHAN, tanto en sus diferentes publicaciones, como en directo, sabemos del buen hacer de Juan Carlos Tovar “Zurdo” a la guitarra, Jose Hurtado al bajo, Juanjo Arcas a la batería, y Txetxu Otero a las labores vocales. Sin embargo, creo que con este “RESURGIR” han dado el “do de pecho” exprimiendo todas sus cualidades, y aportando más del cien por cien de sí mismos. El crecimiento es más que notable.

Por si fuera poco, resulta más que destacable la impresionante labor del productor Carlos Santos, en los Sadman Estudios, que ha sabido ver perfectamente la compleja personalidad de ETHAN, para darles la textura de sonido necesaria. Esto le facilita al oyente la labor de apreciar en todo momento del disco, lo que cada uno de los cuatro músicos quieren contarnos en sus complementarias facetas.

El disco comienza con unos acordes que transmiten tensión… la calma antes de la tempestad. La guitarra de Juan Carlos Tovar nos introduce en una disputa que el bajo de José Hurtado se encarga de iniciar. La base rítmica, elaborada pero contenida, da pie a un Txetxu cuya voz, melódica pero enérgica, nos pone en situación. Un personaje autocomplaciente en su culpabilidad le dice a su víctima (quizás su pareja, ó una amistad) que huya de la negatividad que el protagonista, en este primer tema “DUELO DE ORGULLO”, reconoce estar infligiendo al susodicho. La canción sube de tensión y agresividad, gracias sobre todo a una base rítmica soberbia que nos introduce en los caminos progresivos de la banda. El final de esta primera canción, absolutamente demoledor, te hace sentir como víctima en igualdad con el protagonista de la historia, y lo convierte en uno de los mejores inicios de disco que yo recuerdo.

La continuación  es “VUELVE A SOÑAR”, entrelazada con la primera, una semi-balada en la que, más tranquilamente, el responsable le da ánimos a su víctima para que se vaya, asumiendo toda la responsabilidad. Intenta hacer ver al despechad@ sus posibilidades de éxito futuro lejos de él. Los solos del “Zurdo” Tovar son realmente magistrales, cargados de emoción, y son los que realmente nos hacen comprender la situación planteada.

El final de la trilogía inicial se titula “CENIZAS”. Y ya escuchamos, por boca de Txetxu, la tristeza que embarga al “abandonado”. Se siente solo, y no ve el camino para seguir adelante. El tema, de clara influencia gótica ochentera, recoge reminiscencias de The Cure, REM ó Joy Division. Guitarras que acarician el oído, mientras Txetxu nos sumerge en su depresión. Los coros, exquisitamente cuidados, nos sorprenden en el final de la canción, con unas estrofas “a capela” en dos líneas paralelas. Escuchamos “…Pero como olvidar…” que refleja la dureza de no querer desprenderse del pasado y sus mejores momentos, mientras, al mismo tiempo, escuchamos “…No hay marcha atrás…”, como un muro que nos impide ver nada de ese pasado. Es el punto de la soledad absoluta… de la incapacidad para seguir adelante… de la impotencia ó indefensión.

“EN EL BARRO” es el tema más largo del disco. Un estimulante riff de guitarra llama la atención de nuestras emociones, y te hace preguntarte qué nos espera de aquí en adelante. La sensación de querer iniciar la marcha y no poder, nos pone en situación. La base rítmica, fundamental en contraposición con la guitarra, minimalista pero inquieta, nos transmite la velocidad en las pulsaciones del personaje, que no ve modo de salir adelante. Juanjo, a la batería, está realmente demoledor con acelerones y parones que nos transmiten la frustración del que “camina por el barro, con tanta dificultad”. Momentos cañeros, se ven refrenados por un Txetxu que está sumergido en su excitado dolor. La canción se ralentiza para hacernos sentir el dolor del abandono, de no saber cómo volver a caminar. El bajo de Hurtado es crucial en la línea melódica del tema, pero también en los momentos más intensos del mismo. Más de nueve minutos de emociones y sentimientos contradictorios. Una verdadera joya. Por momentos el rock sinfónico de la escuela Yes ó Pink Floyd se ve claramente reflejado en el particular estilo del “Zurdo”, aunque esto es anecdótico, dada la enorme versatilidad estilística de la banda, a lo largo del disco, y de “EN EL BARRO” en sus casi diez minutos de desarrollo.

“APRENDER DE MI” vuelve con cierto aire gótico que Hurtado rompe con sus líneas rítmicas a las cuatro cuerdas, para reconducir a toda la banda hacia un cierto optimismo… el personaje ve la posibilidad de “RESURGIR” del fuego, como un Ave Fénix. La creatividad de Tovar a las seis cuerdas no deja de sorprendernos, tanto en esta canción como en el resto del trabajo. Txetxu alcanza cotas con sus cuerdas vocales insospechadas, y se demuestra como un cantante excepcional que no solo marca las líneas melódicas con su garganta, sino que interpreta el papel hasta hacernos creer y compartir los sentimientos y emociones del protagonista.

Para no desvelar el final de la historia, os diré que los cuatro músicos relatan, cada uno aportando su particular grano de esta partitura, el devenir de un personaje que vive experiencias emocionales con las que podemos sentirnos perfectamente identificados. El eclecticismo estilístico de los cuatro miembros de ETHAN hace que cada canción sea una aventura, que puedes redescubrir cuantas veces quieras. En cada escucha nuevas tesituras musicales y letrísticas te sorprenden, siendo tan estimulante la primera escucha como la décima.

“UN NUEVO VIAJE” da paso a un pasaje instrumental titulado “INFLEXIÓN”, muy acertado y en perfecta consonancia con la historia musical. El trabajo de la base rítmica realza de el protagonismo de una guitarra enbaucada por un virtuosismo emocional que te abre las puertas de “VOCES”.

Este penúltimo capítulo es un verdadero tesoro progresivo que un servidor aún está redescubriendo, incluso con ciertas partes cercanas al jazz y al funky. Un tema complejo y denso, donde la instrumentación asume casi todo el protagonismo emocional, tan solo apoyado someramente por algunas breves estrofas que apuntillan el final. Una exibición de versatilidad, y un compendio de influencias que mantiene tu mente despierta y tu corazón rampante.

De izquierda a derecha: Juanjo Arcas (batería), Txetxu Otero (voz), Juan Carlos Tovar "Zurdo" (guitarra), José Hurtado (bajo)

De izquierda a derecha:
Juanjo Arcas (batería), Txetxu Otero (voz), Juan Carlos Tovar “Zurdo” (guitarra), José Hurtado (bajo)

“VOCES” sirve de puerta explicativa al final de la historia, desarrollado en el tema “RESISTE”…  y…  ¡No te lo voy a contar!

Para redondear el arte de la obra, el fotógrafo Salva Valverde ha creado todo el artwork del álbum, el diseño gráfico, poniendo las imágenes adecuadas. Imágenes inteligentes, aparentemente sencillas, pero cargadas de simbología y mensaje. Escuchar las canciones, mientras lees las letras y observas esas imágenes, vuelves a redescubrir el trabajo, que alcanza una nueva dimensión.

En definitiva un SOBRESALIENTE para una obra de arte como hace mucho tiempo que no se veía en nuestro país. Magníficamente producido por el gran Carlos Santos e Irene Génova, y la masterización de un profesional como Mika Yussila, esta es una obra que…

¡No te puedes perder!

 

CARLOS TREVIÑO COBO

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